Teherán condicionó la reanudación del tránsito marítimo en una de las rutas energéticas más importantes del mundo a un mecanismo que cubra las pérdidas provocadas por el conflicto, en medio de crecientes amenazas y presiones internacionales.
El gobierno de Irán anunció que el tránsito por el estratégico Estrecho de Ormuz solo volverá a la normalidad cuando exista un mecanismo que permita compensar los daños provocados por la guerra en la región. La declaración aumenta la tensión internacional y refuerza el papel del paso marítimo como una de las principales cartas de negociación de Teherán.
El portavoz de la oficina presidencial iraní, Mehdi Tabatabai, afirmó que la reapertura del estrecho dependerá de que parte de los ingresos generados por el tránsito marítimo se utilicen para cubrir las pérdidas ocasionadas por el conflicto armado. Según explicó, el objetivo sería destinar una porción de esas tarifas a reparar los daños provocados por la ofensiva militar contra el país.

“El estrecho se reabrirá únicamente cuando una parte de los ingresos por tránsito se utilice para compensar todos los daños causados por la guerra impuesta”, sostuvo el funcionario en un mensaje difundido en redes sociales.
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Un punto clave para la economía mundial
El estrecho de Ormuz conecta el golfo Pérsico con el océano Índico y es considerado uno de los corredores energéticos más importantes del planeta. Por sus aguas circula una porción significativa del comercio mundial de petróleo, por lo que cualquier interrupción impacta directamente en los precios del crudo y en la estabilidad de los mercados energéticos.
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La restricción del paso de buques comenzó tras la escalada militar que se desató a finales de febrero, cuando fuerzas de Estados Unidos y Israel lanzaron una ofensiva conjunta contra objetivos en territorio iraní. Desde entonces, el conflicto ha provocado miles de víctimas y ataques de represalia con misiles y drones en distintos puntos de Medio Oriente. Como respuesta, Teherán limitó el tránsito marítimo en el estrecho y reforzó el control sobre los barcos que buscan cruzar la zona.
Cruce de acusaciones con Washington
Las declaraciones de Irán se producen en medio de una fuerte escalada verbal con el presidente estadounidense, Donald Trump, quien advirtió que su gobierno podría atacar infraestructura iraní si el paso marítimo no se reabre.
Desde Teherán, las autoridades respondieron con dureza. Tabatabai acusó a Trump de recurrir a “insultos y declaraciones absurdas” y lo responsabilizó de haber iniciado una guerra a gran escala en la región.
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La presión de Washington se debe a la importancia estratégica del estrecho: la interrupción del tráfico ha generado incertidumbre en los mercados energéticos y amenaza con provocar una nueva crisis global de combustibles.
El gobierno de Estados Unidos advirtió que la reapertura del Estrecho de Ormuz es “urgente” y lanzó amenazas de represalias militares contra infraestructura iraní si el tránsito marítimo no se restablece en los próximos días. El ultimátum incluyó un plazo de pocos días para permitir nuevamente el paso de buques, advirtiendo que, de no cumplirse, el país enfrentaría “consecuencias devastadoras”.
Un instrumento de presión geopolítica
De acuerdo con informes de inteligencia citados por medios internacionales, Irán considera el control del estrecho como su principal herramienta de negociación en el conflicto. Mantener restricciones al tránsito marítimo permite presionar a sus adversarios y mantener elevados los precios del petróleo.
Mientras continúan las negociaciones y las advertencias militares, la reapertura de esta vía clave del comercio mundial parece depender ahora de un eventual acuerdo que incluya compensaciones económicas por los daños de la guerra.

